Hace unos días, una persona que quiero mucho me decía: “No quiero trabajar en eso, no quiero hacerlo”

Yo la miraba con sentimientos encontrados. Por una parte, pensaba. Si no quieres hacerlo, no lo hagas. Por otra parte, se la responsabilidad que tiene.

A veces en la vida te encuentras con momentos en los que tienes que decidir si seguir tus sueños o hacer lo necesario en ese momento.

Si eliges lo primero, puede que te salga bien o no, y posiblemente te puedan decir quienes te rodean que no estas siendo colaborativa, o que es una locura, etc. Porque la mayoría de las veces, las personas que te rodean, no hay podido cumplir los suyos. Es decir, se encuentran en un sitio, en un tiempo que no desean. Y no es que egoistamente  no quieran que tu los cumplas. Creo que se trata de algo inconsciente, relacionado con el miedo al cambio. Quizá con el miedo a que te estrelles o sufras.

Si es lo segundo, si haces lo que todos esperan, recibes palmaditas en la espalda, como que no te has salido de la “normalidad”, que sigues con la tradición o simplemente no has arriesgado el equilibrio familiar.

Y sin embargo, si escoges la segunda opción, tu, en tu interior sabes que te estás equivocando, y sufres.

Naturalmente no es fácil seguir tus sueños y conseguirlos. Lleva un camino, al que me gusta llamar “el Camino del Héroe”. Seguro que habéis visto cantidad de películas o leído libros, en los que el héroe de la historia sufre de vicisitudes varias hasta alcanzar el objetivo, sea el que sea.

No es un camino de rosas, no es una trayectoria fácil. “El camino del Héroe” es un trabajo por sí mismo. Durante ese camino, como tienes el foco en tu meta, disfrutas de los pequeños logros que vas consiguiendo, y tras conseguir superar los retos más o menos grandes, llegas a la meta, con lo que todavía es mucho más satisfactorio el objetivo cumplido.

Y puedes tener diferentes sueños en tu vida. No solo es “el sueño”. La vida va cambiando y tus intereses también. En mi vida personal he ido cumpliendo objetivos, y cuando los he cumplido, me he buscado otros. Porque lo bonito es evolucionar y no quedarte anclado en uno. Y si ves que ese objetivo es casi imposible, no pasa nada. O lo suavizas, o cambias a uno similar. El ser humano es adaptativo y un superviviente.

Por todo ello, Cómo conseguir tus sueños, que es el título de mi post.

Bajo mi experiencia personal, esto es lo que me ha servido a mi.

En primer lugar: tienes que tener claro qué es lo que quieres. Porque saber qué es lo que no quieres, no te sirve para alcanzarlo. Es más, te sueles centrar en esa parte negativa, en lugar de en la meta.
Así que ponte manos a la obra y escribe lo que realmente te gustaría, en lo que te verías trabajando en un año, feliz de la vida por estar ahí. Y quien dice del trabajo, puede ser estilo de vida. Tu sueño

Segundo: si tienes una meta muy grande, subdivídela en pequeños logros. Por ejemplo. Si tu meta es ser escritora, como es últimamente una de las mías, mis pequeños objetivos han sido:

  • crearme una web: www.anneaband.com
  • crearme un perfil de facebook y una página y publicar cosas habitualmente
  • escribir a diario, aunque sea un pequeño relato o parte de uno mayor
  • contactar con otras escritoras
  • aprender cómo autopublicar y hacerlo con 4 libros (en este momento)
  • Ir a cursos para perfeccionar el estilo

Etc

Y luego tengo otras metas mayores, como

  • presentarme a concursos literarios
  • enviar un manuscrito a una editorial
  • conseguir una artista que me haga una portada impactante
  • publicar un libro en papel

¿Ves? lo tengo perfectamente diseñado. Y por eso se que lo voy a conseguir. Mi certeza en ello es absoluta. Porque todo lo que he soñado lo he conseguido. Y por ahí viene mi tercera pista.

Tener la certeza de que lo vas a conseguir. Si no crees tu en tus sueños, ¿quién va a creer? ¿quién se puede creer que algún día pueda ser una autora best seller si yo misma no me lo creo? Y no es que se trate de creer cosas absurdas. Yo nunca creería que podría llegar a ser astronauta, en parte porque no me interesa. Pero porque también es casi y digo casi imposible.

Y por último y para no alargar el post. No esperes a mañana. Ponte YA. Comienza AHORA. Si no persigues tus sueños en ese momento especial en que los estás incubando, cuanto tienes el empuje especial, la ilusión y la energía suficientes… entonces nunca lo harás.

Arrepiéntete de lo que no has hecho, en lugar de lo que si. Que en ese momento en que pases a mejor vida, digas, “bueno, lo hice”, o “lo intenté, aunque no salió del todo”, pero nunca “ojalá lo hubiera hecho”.

Si de alguna cosa me siento satisfecha en mi vida es que he hecho, dentro de lo racionalmente posible, lo que me ha dado la gana siempre. O mejor expresado. He tenido un sueño y lo he seguido.

Y por supuesto, siempre gracias a que tengo la mejor compañía. Mi esposo y mi familia, porque a veces han tenido que soportar algún sueño loco, alguna idea descabellada, y mi continua inquietud por aprender y hacer cosas, y bueno, siguen conmigo. Así que no irá tan mal. No tengas miedo a perder la familia. NO tengas miedo en general.

Porque lo peor que te puede pasar es que no salga bien. Pero ¿y qué? Puedes seguir haciendo otras cosas y no pasa nada.

Consigue tus sueños. AHORA.

Mil besos

 

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