Mayo es VIDA, es una explosión de brotes, de flores, aunque sea también de mosquitos y alergias…

Pero para mi es algo especial, porque es el mes de mi cumpleaños, y coincide más o menos con el final de curso. Por eso, tiendo a sentirme y a sentarme a reflexionar.

¿Qué tal me ha ido el año?

¿He conseguido mis objetivos? (si, me los marco todos los septiembres)

Y sobre todo, ¿qué maravillosas tareas voy a hacer este verano, cuando tenga más tiempo y el día sea más largo?

¿Cuántos libros voy a poder leer? Ya a estas alturas tengo guardados algunos.

¿Qué relato voy a acabar?

¿Me presentaré finalmente a algún concurso como el de Amazon Indie que acaba el 31 de agosto?

Precisamente este último tema es algo que me puse en mi vision board del año pasado. Y es cierto que tengo una novela algo adelantada, es decir, tengo los personajes y la trama diseñados, y una tercera parte casi escrita… pero ¿llegaré?

Supongo que puede que las estrellas se alineen para tener un poco más de tiempo para escribir, o quizá decida dormir algunas horas menos…

Y no me quejo, la verdad que no tengo tiempo porque tengo mucho trabajo. Por suerte, muchas personas confían en mí para llevar sus redes sociales, o escribir, o dar clases…. así que estoy encantada.

Sin embargo, igualmente en mayo, me recojo dentro de mi, cual oruga dentro de su capullo, para ver cómo en este verano, salen de dentro de mi, ideas creativas, quizá un cuadro, una novela, un relato corto, un momento de lectura, un paseo, unas risas, un desayuno en la terraza mirando al mar, un disfrute de la vida…

El verano empieza y se ha hecho para que los seres humanos salgamos a la calle y disfrutemos del buen tiempo, del frescor de la noche, de la libertad y el tiempo libre, de los pantalones cortos y los vestidos de seda.

Y que reflexionemos, que pensemos en las enormes posibilidades que trae mayo, y después junio… y que no sabes cuándo vas a dejar de estar por aquí, así que vive al día, vive el día, y sé feliz.

Un abrazo!

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