Hoy os traigo el primer capítulo del quinto libro de la saga SkyWorld, que ya conocéis si lleváis conmigo un tiempo, compuesta por:

Y esta, El ángel vengador, la número 5 de la saga.

Así, que sin más preámbulos os dejo con el primer capítulo:


Capítulo 1: La llegada

Judas conducía por el peligroso camino demasiado rápido, de forma que Marguerite iba agarrada al reposabrazos del coche, aterrada. Sus nudillos estaban tan blancos como su rostro. Al final, tuvo que llamarle la atención.

—Escucha, ella no estará allí hasta dentro de unas semanas, no es necesario correr tanto —dijo la mujer cerrando los ojos y encomendándose a todas las Diosas paganas.

El hombre la miró de reojo y se dio cuenta de que tenía razón. Estaba corriendo como un loco. No había parado apenas desde que salieron de París y la mujer no protestó. Pero en esta estrecha carretera, con un importante precipicio al lado, su forma de conducir era suicida.

—Lo siento. Tienes razón.

Marguerite miró al hombre mientras él disminuía la velocidad. Tenía la cara desencajada y grandes ojeras se extendían por el rostro sin afeitar. No la había dejado conducir en todo el viaje, y casi no habían parado a comer. Así que sí, ella también tenía muchas ganas de llegar, aun sabiendo que su hija Laila tardaría en llegar, pero quería ver dónde estaba el vórtice, instalarse, mirar cada día si había cambios y esperarla allí.

Y, sobre todo, deseaba dejar de viajar con este hombre cuya forma de conducir le quitaba días de vida.

Por fin vieron el camino de entrada al pueblo con el cartel que rezaba el nombre.

—Escondido. Un nombre curioso —dijo Judas mientras conducía despacio entre las casas.

—Creo que es porque hace muchos años, cuando se fundó, fueron muchos los sobrenaturales que huyeron de la guerra y se escondieron aquí.

Judas asintió y llegó hasta una plaza, donde una niebla gris se arremolinaba  en el centro. Marguerite entrecerró los ojos mirando más allá de la niebla.

—Hay muchos espíritus errantes para ser un pueblo tan pequeño, es curioso —dijo ella mientras miraba las sombras moverse entre los pocos habitantes que pasaban por la plaza.

El tiempo ya comenzaba a ser frío y más allí, en el Pirineo. El lugar estaba rodeado de montañas que suavizaban las ventiscas, pero no la temperatura gélida. Aparcó en una calle lateral y salieron del coche estirándose. Judas sacó las dos maletas de la parte trasera del coche y se dirigieron hacia el único bar que había abierto en la plaza, el Amazonas.

Esperaba encontrar pronto a la médium que los había llevado hasta allí y que todo fuera verdad. No soportaría encontrarse en un callejón sin salida.

Marguerite abrió la puerta y entraron. No había muchas personas, lógico en un pueblo tan pequeño, pero parecían encontrarse muy cómodas. Judas vio a un par de hombres de avanzada edad jugando a las cartas y un grupo de señoras merendando en otra mesa. En la tercera, cerca de la puerta de la cocina, un grupo dispar se había vuelto en bloque para ver a los recién llegados.

Una preciosa y joven rubia se levantó y salió a recibirlos.

—Eres Judas, sin duda. Mi madre me avisó de tu llegada. Soy Venus Sky.

—¿Qué tal? Soy Marguerite —. La mujer se acercó a la chica y esta la abrazó.

—Lo siento mucho. Ojalá tu hija salga bien.

—Bienvenidos —una atlética mujer rubia de pelo corto se acercó a ellos mientras un hombre de melena oscura sujetaba a dos niñas de unos dos años—. Soy Anastasia, él es mi esposo, Samuel, y mis niñas. Las dos chicas que ves ahí son Leia y Vanesa y el cachas de la barra es León.

Judas saludó con una inclinación de cabeza a los citados.

—¿Dónde está la médium? —preguntó a Venus.

—Sonia está trabajando en el ayuntamiento, pero no tardará. Por favor, sentaos y tomad algo caliente. Después os acompañaremos a la casa rural.

—Bienvenidos a mi casa —dijo el atractivo hombre que se acercó saliendo de la barra—. Os voy a sacar un caldo y un guisado de cerdo que os vais a chupar los dedos.

—Muy amable, joven —Marguerite se lo quedó mirando admirada sin poder evitarlo.

Anastasia miró a Samuel conteniendo la risa. León hacía un efecto tremendo en mujeres jóvenes y mayores, aunque el Sky recién llegado era también muy atractivo, de una forma peligrosa y animal y, desde luego, muy sexual. Samuel carraspeó y ella, sonriendo, le dio un beso en la boca.

—¿Qué tal el viaje? —dijo Venus amistosa. Ella sorbía un té humeante.

—Agotador —dijo Marguerite—. Pero ya estamos aquí. ¿Ha habido alguna novedad en el vórtice?

—No. Sonia suele pasear a menudo y por supuesto, yo aseguro el lugar. El problema es que no tenemos una bruja cualificada. Leia y Vanesa hacen lo que pueden, pero no sabemos si es suficiente.

—Mañana sin falta iré a echar un vistazo  al vórtice y reforzaré los sigilos —dijo Marguerite tomando el cuenco de sopa que le ofrecía León—. Hasta que tengamos que abrirlo, claro.

—¿Abrirlo? —dijo espantada Venus—. No creo que sea lo mejor…

—Lo discutiremos en su momento —dijo Judas cortante—. Si queremos sacar a Laila, de alguna forma habrá que hacerlo. De momento, hay que reforzarlos.

—Está bien, ya lo hablaremos —dijo Anastasia cogiendo a las dos niñas—. Tenemos que bañar y darles de cenar a las niñas. Que os acompañen a la casa rural  más tarde. Mañana hablaremos.

Samuel y Anastasia se retiraron con una niña pataleando bajo el brazo cada uno y ellos se quedaron cenando tranquilamente.

—Nos encantaría aprender de usted, Marguerite —dijo Vanesa ilusionada.

—Oh, querida, trátame de tú y, por supuesto, estaré encantada de enseñaros.

—Quizá pudieras venir a vivir a la Casa de la Bruja, hemos hecho un añadido al edificio y tenemos tres habitaciones. Leia y yo podemos compartir una.

—¿Te parece bien, Judas?

—Claro, yo iré a la casa rural, estarás en buena compañía con las chicas.

La comida caliente les sentó bien y al terminar, las dos ilusionadas aprendices de bruja se llevaron a Marguerite a su nuevo alojamiento. Ella estaba mucho más relajada ahora que había llegado.

Venus acompañó a un silencioso Judas un rato más tarde a la casa rural. Él dejó las cosas en la habitación y Samuel le dio la llave de la casa. Aún le quedaba un lugar donde ir.


¿Quieres seguir leyendo?

Está disponible en Amazon: https://relinks.me/B08X2WDZRY

¿Te gusta el blog? ¡Suscríbete!