Hoy he quedado con Lía, Lianna para su madre. Nuestra comunicación es complicada, porque ella vive en el año 2615 y yo en 2021. Pero, por suerte, ella tiene ciertos “dones” que nos permiten entrar en contacto. No quiero preguntarle acerca de sus poderes, porque seguramente no los entendería. Tampoco voy a preguntarle cómo surgieron los dragones, para ello habrá un libro especial.

Hoy solo quiero conocerla, hablar con ella y que me cuente algo de su vida.

-Hola, Lía, soy Yolanda, tu creadora.

-Bueno, mi creadora… hasta cierto punto -sonríe traviesa-. En realidad, tú no sabes si me has creado o me he metido en tu mente y te he contado lo que pasó, lo que pasará dentro de varios cientos de años en la Tierra en la que tú vives ahora.

-Me dejas sin palabras, Lía. Pero no quiero hablar de cosas serias, me apetece mucho que nos cuentes alguna anécdota de tu vida diaria.

-¿Qué podría contarte? Echando la vista atrás, te podría decir que siempre fui una chica del montón, incluso algo torpe. Pero cuando mi sangre comenzó a responder a los estímulos, y me refiero a mi sangre de dragón, todo cambió. Sabes que incluso crecí ( lo cuentas en el segundo libro). Por lo demás, soy bastante normal, estudio, entreno, tengo una familia a la que adoro y aunque no tuve mucha suerte con mi primer novio, con el segundo no me va nada mal.

-Procuremos no hacer muchos spoiler -le digo mientras frunce el ceño-. ¿Tienes peor carácter ahora, es decir, te enfadas más a menudo?

-Lo cierto es que a veces sí me enfado, digamos que antes no saltaba tan rápido. Sé que es algo que tengo que corregir, pero no sé, no puedo y la verdad, no sé si quiero. Cuando me enfado, sale mi parte dragona y me siento muy poderosa.

– Ya veo. Pasemos a otro tema. ¿Cómo les va a tus amigos?

-Están muy contentos. Gódric va a poder estudiar por fin lo que quería y con el tiempo pondrá una escuela de hechiceros en C24, nuestra ciudad. En cuanto a los dos, se apuntan al proyecto. Así los jóvenes que viven aquí no tendrán por qué salir a estudiar fuera e incluso puede que vengan más a la ciudad.

-¿Y no los vas a echar de menos, viviendo donde vives?

-Claro, por suerte puedo viajar fácil. Solo tengo que avisar a mi hermano y me lleva donde quiera. Es la ventaja de tener un hermano dragón. Además, ¡no veas lo que ha crecido últimamente! Menos mal que ha madurado mentalmente, ya no es ese niño que se acurrucaba en mi cama. Estoy muy orgullosa de él.

-Se nota. Siempre lo has cuidado mucho y eso te honra. Cuidar a la familia es una de las cosas más importantes, yo coincido contigo.

-Yolanda, me empiezo a sentir algo débil. Tengo que cortar la comunicación.

-Me gustaría hablar con alguien más de tu entorno, otro día… – digo con esperanza.

-Vale, te aviso cuando podamos contactar. Ya sabrás de mí.

-Cuídate mucho, querida killer.

-Adiós, y recuerda que debes escribir las historias que faltan. No las dejes, porque todavía tengo mucho que contarte.

-Está bien, lo haré, Lía. ¡Hasta pronto!

La comunicación se corta y me quedo con ganas de más. Es una chica que ha evolucionado mucho a lo largo de las dos novelas y sí, sé que hay más historias… las haré, cuando pueda. Espero que Lía no se enfade y venga con su espada Matadragones a mi tiempo.

Hasta aquí la breve entrevista. Me encantaría hablar con Gódric, tal vez la próxima vez.

 

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